lunes, 18 de octubre de 2010
Besos y Brazos en la marcha SICB
miércoles, 13 de octubre de 2010
II Edición de Carnaval de blogs de Educación Consciente y Crianza Respetuosa
Esta es una tarea especialmente difícil, dado que hemos pasado de una época en la que había que controlar al niño, porque siendo controlado por sus padres era más fácil que luego sobreviviera a las generaciones en la que todos vivían, a otra en la cual los hijos de la dictadura, hartos de la opresión sufrida, decidieron que no querían criar a sus hijos así, con lo cual las decisiones familiares se tomaban de manera completamente democrática. Pero ambas opciones resultaron ser malas, la primera por exceso de control y la segunda por dar a los niños responsabilidades que no pueden manejar. Y ahora estamos nosotros, con una gran responsabilidad debido a que partimos prácticamente de cero, ya que tenemos la obligación de crear en nuestra familia una comunidad de igual dignidad, donde todos, niños y adultos, conserven su integridad y sean respetados.
¿Por qué sin castigar? Porque, aunque a corto plazo los castigos puedan parecer efectivos, dañan la integridad del niño, por lo tanto baja su autoestima y además crean dependencia. Además, al enunciar el castigo, los padres si se grabaran podrían verse a sí mismos diciendo estupideces del tipo:” si no haces los deberes, te quedas sin chuches (pero vamos a ver,¿ las chuches no eran malas?)” o “ si no haces los deberes, te quedas sin cuento (no es una buena manera fomentar la lectura retirando libros…)”. Los castigos hacen sentir al niño menospreciado, no se le valora por lo que es sino por lo que consigue, los castigos son un impedimento para ver al niño como realmente es. Además, los mensajes implícitos que pueden enviar los castigos es que el niño es “malo”. Los adultos somos como espejos para los niños, debemos tener cuidado en lo que les reflejamos. Luego también puede suceder lo que algunos expertos denominan economía del mal comportamiento, que consiste en que el niño que ha infringido alguna norma, contabiliza el número de castigos que necesita recibir para poder volver a infringir.
Quiero hacer una mención especial al castigo físico: NADA justifica el uso de la violencia. Cachete, azote, torta… son todo eufemismos para suavizar el hecho de que la violencia es violencia, porque estoy segura de que hasta aquel que está a favor del castigo físico le rechina oir la palabra “maltrato”. Nadie se merece que le peguen, la violencia nunca es la solución, es más, se le enseña al niño que está permitido pegar a los débiles y probablemente él continuará el ciclo.
¿Qué alternativas tenemos? Pues depende de la causa por la que el niño infrinja normas, de la gravedad, del carácter del niño y de los padres. Por regla general puede valer la regla comprensión- educación- dar alternativas.
P. ej.: Mamá: -Es hora de la ducha.
Niño: - No me quiero duchar.
M:- No me extraña, te lo estabas pasando muy bien en el parque, ¿verdad? (comprensión). Pero uno después de jugar con barro se ensucia mucho (educación). Puedes darte una ducha rápida o un baño, tú eliges (dar alternativas)
También hay otras causas por las que un niño puede tener un mal comportamiento, las cuales requieren una actuación más específica por parte de los adultos:
-Puede tener un mal comportamiento por desconocimiento u olvido de la norma: en este caso bastaría con recordar la norma (los papeles no se tiran al suelo, se tiran a la papelera)
- Por aburrimiento: en este caso, yo creo que lo mejor sería relativizar la mala actuación, claro está en función de la gravedad de la situación, y proporcionarle al niño entretenimiento. En este punto funciona muy bien la prevención, si tienes que hacer algo con tu hijo y sabes que se puede aburrir, no estaría mal llevar algunos juguetes pequeños para amenizar el rato.
- Por hambre, sed o sueño: estas sensaciones son muy molestas para los niños y no las saben gestionar bien, por lo tanto hay que atenderles lo antes posible.
- Por frustración: a veces no consiguen las cosas deseadas, y su cerebro inmaduro no controla la situación. Aquí podría valer la regla comprensión-educación- dar alternativas, pero haciendo énfasis en la comprensión para que el niño se tranquilice más rápidamente.
Ya terminando, cabe preguntarnos a nosotros mismos cómo somos de flexibles con los niños, un ambiente con demasiadas normas no es muy bueno para el desarrollo de los niños, porque coarta su libertad personal y se hiperexcitan por la presión del ambiente, lo que provoca malos comportamientos.
¿Y si el niño tiene un mal comportamiento en público? Algunos padres sienten apuro en estas situaciones, pero yo lo veo como una excelente oportunidad para mostrar al mundo cómo se lleva a cabo educar sin castigar.
jueves, 7 de octubre de 2010
I Edición del Carnaval de blogs de Educación Consciente y Crianza Respetuosa
Esperamos que ninguna de vosotras se sienta juzgada o criticada por nuestro artículo, no es esa nuestra intención sino todo lo contrario. Nos gustaría que os sintiérais identificadas con las situaciones que se describen, ya que también nos han ocurrido a algunas de nosotras.
Quizás todas juntas, algún día, consigamos cambiar esta realidad, y así no sea necesario ni siquiera formular la pregunta que nos plantean en el carnaval de blogs.
Este es nuestro artículo:
Desde luego, no es fácil compaginar tu carrera profesional con tu papel como madre, sobre todo si pretendes dar a tu hijo una crianza con apego.
El primer impedimento para ello es la escasa duración de la baja maternal en nuestro país, sólo 16 semanas, el mínimo recomendado por la OMS.
Cuando empiezas a acostumbrarte a ser madre y a disfrutar de ello después de los agobios e incertidumbres de los primeros meses, cuando ya está bien establecida la lactancia materna, es precisamente cuando debes reincorporarte al trabajo. Miras a tu hijo y te das cuenta de que solo tiene 4 meses, de que te necesita más que nada en el mundo porque su mundo eres tú, tan pequeño, tan indefenso…y se te parte el corazón solo de pensar que tienes que dejarle en la guardería 8 horas al día. Sí, allí hay muchos juguetes, muchos niños, mucho de todo…menos tú.
Evidentemente, en esta situación, la lactancia materna corre peligro de muerte y lo más normal es que efectivamente se acabe. En la guarde le darán su biberón y su puré, y si tienes suerte, admitirán que lleves tu leche congelada en bolsitas. En cualquier caso, echas de menos ese vínculo tan fuerte que se crea cuando das el pecho a tu hijo y le ves mirarte a los ojos mientras mama, todo felicidad.
Otro problema importante en la sociedad actual es el estrés al que estamos sometidos día tras día. Siempre con prisas, con horarios laborales muy extensos, no tenemos tiempo de nada, ni siquiera de prestar a nuestros hijos la atención que se merecen.
Las dificultades se acentúan cuando eres mujer y trabajas. Una mujer en una empresa es un problema en potencia, porque algún día se quedará embarazada y tendrá hijos, lo cual se traducirá en pérdidas económicas (como siempre, todo se reduce al dinero).
Durante el embarazo faltará algún que otro día al trabajo porque irá al médico, tendrá análisis que hacerse, se encontrará mal, o incluso puede que tenga un embarazo de riesgo y le manden reposo, con lo cual se cogerá la baja.
Cuando dé a luz, estará 16 semanas sin acudir a su puesto de trabajo, lo que supone otro contratiempo para la empresa.
Y después, cuando se reincorpore, también faltará algunos días porque su hijo se pondrá enfermo en la guardería.
Por todas estas razones, te sientes observada y juzgada en tu lugar de trabajo. Te da miedo decirle a tu jefe que te has quedado embarazada, porque sabes que a otras las han despedido por ello. Te da vergüenza pedir permiso para ir a recoger al cole a tu hijo enfermo (auque estés deseando salir corriendo a por él) porque sabes que al jefe se le acabará la paciencia…
También es verdad que hay empresas más respetuosas, que aceptan estas situaciones, pero en la mayoría de los casos si quieres vivir una maternidad plena, o bien has de pedir una excedencia y aparcar durante un tiempo tu trabajo y con ello tus aspiraciones a ese ascenso tan merecido, o directamente dejas de trabajar (las que puedan permitírselo en estos tiempos que corren).
Por eso muchas mujeres deciden retrasar el momento de ser madres hasta haber alcanzado sus metas profesionales, ya que hoy en día, parece que si tienes hijos no podrás llegar a nada en tu trabajo.
Para terminar, y al igual que empezaba esta reflexión, reitero que en la actualidad no es fácil desarrollar una carrera profesional paralela a una maternidad basada en el apego. Son muchos las dificultades que hay que salvar, y aunque no digo que sea imposible, a algunas nos resulta verdaderamente complicado conseguirlo.
Otra de nuestras socias, planteaba la siguiente reflexión:
Yo creo que el trabajo sí que influye en la crianza de los hijos, porque los niños necesitan estar con sus padres, y cuanto más pequeños son, más. Los niños necesitan un tiempo de calidad en cantidad.
Hoy en día hay centros muy bien equipados, con personal bien formado, pero que tienen a cargo de 8 niños (en las aulas de bebés) a 20/25 niños (en preescolar y primaria). ¿Así cómo se puede asegurar el correcto desarrollo del niño cuando los profesores no dan abasto? Además faltan las personas más importantes: los padres.
Luego está la misma sociedad capitalista, que nos empuja a consumir, consumir y consumir, y claro para eso hay que tener dinero, que se traduce en trabajar mucho. Lo que yo propongo es un cambio de chip, es difícil pero se puede hacer: hay que hacer una valoración de las cosas materiales que utilizas y ver de cuáles podemos prescindir, así con eso, auque ganemos menos, nos podremos permitir trabajar menos y a cambio ganaremos en calidad de vida en compañía de nuestros hijos. Nuestros hijos sólo serán niños una vez en la vida y deberíamos preocuparnos por pasar el mayor tiempo posible con ellos.
Esperamos que os haya gustado nuestra propuesta para el tema planteado, y si queréis enviarnos vuestras propias opiniones, estaremos encantados de recibirlas.
Besos y Brazos
Ejemplos a Seguir

Aprovechando la Semana Internacional de la Crianza en Brazos, desde Besos y Brazos queremos recordar y apoyar la acción realizada por la eurodiputada Licia Ronzulli el pasado 23 de Septiembre al llevar a su bebé recién nacido al Parlamento Europeo en un fular.
domingo, 3 de octubre de 2010
Taller Gratuito de Portabebés: Viernes 08 de octubre

1er Encuentro de Mamás y Bebés Lactantes de Navalcarnero, 02 de Octubre de 2010
martes, 28 de septiembre de 2010
Comienza la cuenta atrás!!!
Esos son los dias que nos faltan para comenzar nuestra andadura pública.
El Sábado 2 de Octubre tendrá lugar nuestro primer acto público como Asociación.
Como comentábamos en nuestro anterior post, nos parece una muy buena ocasión el Desafio Quintessence de Lactancia Materna, o lo que es lo mismo, una TETADA en toda regla :)
Hemos pensado que un buen sitio sería la Plaza del Teatro, de Navalcarnero, es una plaza de paso contínuo, ya sea porque debajo está el parquin subterráneo, como porque es una de las entradas para la grandiosa Plaza de Segovia, el centro neurálgico, vamos.
Esta mañana hemos puesto algunos carteles promocionando el acto en la zona de la Dehesa, espero que algunas de las personas que esteis entrando al blog sea porque los hayais visto y querais saber de que van estos de Besos y Brazos :)
Posteriormente haremos una charla/debate/mesa redonda sobre "Los beneficios de la lactancia materna", aún no podemos deciros donde será porque el ayuntamiento sigue sin comunicarnos la sala en cuestión, esperemos que nos informen en breve...
Bueno, pues, esperamos veros allí sobre las 11 de la mañana!!!
jueves, 16 de septiembre de 2010
El Desafio de la Lactancia Materna de Quintessence

Atención a todas las Madres Lactantes
Sea parte del Record del Desafio Mundial de Quintessence
Sábado, 2 de Octubre, 2010 at las 10.30 am
“Engancha y cuenta” a las 11 am
El desafio es poder reunir la mayor parte de madres lactantes simultaneamente en un área geográfica determinada – provincia, territorio, estado o país según el porcentaje de nacimientos.
Para más información: Encuentranos en Facebook!
Contacta con Besos y Brazos en besosybrazos@gmail.com
Habrá lugares de todo el mundo!
Ven a dar soporte a la lactancia maternal!
Más información sobre la Fundación Quintessence
Como funciona el Desafio:

Qué: El desafio de la lactancia maternal es una “competición” divertida donde cada niño “gana” ya que son alimentados con pecho. Es un evento donde el desafio consitiste en determinar en que área geográfica (provincia, estado, territorio) tiene más bebés alimentados con pecho materno, según el porcentaje de nacimientos, “enganchados” a las 11 am hora local.
Cuando: 2 de Octubre, 2010
Porque: Para celebrar la lactancia materna y los bancos de leche, y promocionar, proteger y dar apoyo a las mujeres lactantes y sus familias. Es una oportunidad para educar y apoyar de forma social y divertida.
Lugares: un centro de salud, un hospital, una cafeteria, centro commercial o cualquier avenida...
Número: 2 -??
“Enganchados” a las 11 am hora local. Algunos de los lugares cuentan con pocas mamás lactantes que se juntan para “contarse” y verse, mientras que en otros hay muchas más y organizan eventos, como comidas, charlas, puertas abiertas, educación, etc. El evento depende de TI!
Registro: Online y gratuito (con opción de impresión y correo electronico) Visita: BabyFriendly.ca
Si quieres leer más sobre: Quintessence World Breastfeeding Challenge
Si te gustaria que tu lugar se liste en esta página para rectores de Peaceful parenting, envíanos un email con tus detalles a :
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La necesidad de los circulos de mujeres
NOS NECESITAMOS UNAS A OTRAS
Por Ileana Medina Hernández
Llega el cuarto mes, y al fin, sientes que la lactancia puede ser un placer. Que ha valido la pena llegar hasta aquí. Has aprendido a conocer a tu bebé, ya está más “durito” y ríe a carcajadas, y quizás hasta aguanta tres horas entre toma y toma. Comienzas a disfrutar de la maternidad, y entonces, tachán tachán, toca volver al trabajo. La separación por la mañana te deja una angustia en la boca del estómago que no se te quita en todo el día. Te sientes como una piltrafa. Tienes que ir a sacarte leche al baño de la oficina. Ese puto sacaleches no va contigo. Por la noche, no vales para nada. Necesitas descansar, porque tienes que levantarte a las 7 de la mañana para irte al trabajo. Imposible. ¡Con lo fácil que es darle un biberón repleto de leche con cereales a ver “si aguanta más”!
Lactancia concluida, me rindo. No puedo más. Que no me pida nadie más, por favor. El bebé se enferma: somatiza las largas horas de separación, acusa la falta de defensas de la leche materna, no sale de una otitis para entrar en una bronquitis… tengo que faltar al trabajo, el jefe me va a echar.
O no, tengo suerte y apoyo, y descubro que es posible trabajar y seguir amamantando, que la lactancia es un placer mucho más allá del alimento, que es un modo excelente de resarcirnos por las largas horas de separación, que quiero amamantar hasta que a los dos nos dé la gana, que lo protejo de las enfermedades de guardería, que estamos disfrutando: y entonces todos los aguafiestas de turno te dicen que hasta cuándo, que si no te da vergüenza, que va a mamar hasta que vaya a la universidad, que traerá problemas en el futuro, que lo estás “malcriando”….
Algo está mal en todo esto. Y no es dentro de nosotras las madres. Es desde luego el sistema. Y es el sistema el que hay que cambiar. Insisto, insisto, insisto a lo largo de todos los artículos que he escrito en este blog: las mujeres teníamos que llegar al sistema laboral para cambiarlo. Las mujeres teníamos que acceder al conocimiento (más importante el derecho a saber que el derecho al trabajo, que al fin y al cabo no es más que el derecho a que se nos explote como mano de obra), acceder a la cultura, al conocimiento -hasta ahora bien oculto- sobre cómo funcionan nuestros propios cuerpos y cómo funcionan los bebés humanospara cambiar el sistema laboral, productivo y social y hacerlo más humano, compatible con la crianza y el bienestar de los bebés y los niños pequeños.
En eso, deberíamos estar todas de acuerdo. Dejar de “sentirnos atacadas”, dejar de criticarnos unas a otras, dejar las batallitas entre las “que dan biberón” y “las que damos pecho”, entre las “orgullosas profesionales” y las “talibanas de la teta”, y trabajar todas juntas para transformar el sistema productivo-laboral.
mandan todo a la mierda y se van a un pueblo a plantar tomates y cuidar de su familia, a las que aceptan trabajos muy por debajo de sus capacidades para poder cuidar de sus hijos; a las ”talibanas” de la teta, el colecho, el apego, el porteo y la “maternidad perfecta”; a las “espirituales” que nos muestran hasta dónde podemos llegar si nos lo permitimos y creemos en nosotras mismas; a las “sacerdotisas” que nos enseñan los secretos ocultos de la femineidad y la maternidad, las honduras que desconocemos de nosotras mismas; a las amas de casa sencillas que se quedan en casa haciendo malabares para llegar a fin de mes…¡las necesitamos para cambiar el sistema!
Necesitamos también a los hombres: a los amantes, a los amigos, a los padres de nuestras criaturas, a los que se quedan cambiando pañales, y a los que curran 15 horas al día para que no “nos falte de nada”. A los sensibles, a los que quieren crecer, a los que quieren un mundo más humano. (Y ya no sigo, que sino esto va a parecer un anuncio de Coca Cola).
sábado, 28 de agosto de 2010
Equilibrio Emocional
Los primeros años de los niños y niñas son una etapa de una extraordinaria plasticidad, en la que el desarrollo cerebral depende estrechamente de las emociones, y éstas dependen directamente de la calidad del vínculo afectivo entre el bebé y sus padres o cuidadores, de sus vivencias, del tipo de trato que reciba.
