viernes, 15 de abril de 2011
El Hospital de Fuenlabrada acogerá el I Ciclo de Conferencias "Conociendo a Nuestros Hijos"
Por motivos electorales, el espacio en Alcorcón se nos ha denegado y hemos tenido que buscar un nuevo espacio. Desde aquí agradecemos a los técnicos del Centro Cívico Margarita Burón todo su apoyo en esta aventura y por motivos ajenos a su labor, no han podido hacer nada para continuar con el lugar.
Por otro lado, pensamos que el cambio es positivo ya que mantenemos la posibilidad de utilizar el transporte público, conseguimos un sala mejor preparada y además nos reforzamos con el apoyo de un hospital asociado a la iniciativa IHAN (http://www.ihan.es/) promovida por UNICEF que defiende la humanización de la asistencia al nacimiento y la lactancia.
Esperamos que el cambio no cause muchos transtornos, aunque en el caso de no poder asistir al nuevo lugar, se devolverá lo invertido sin ningún problema.
Os dejamos el formulario de inscripción revisado aquí
Sentimos las molestias y os esperamos a todos el 7 de Mayo con Carlos Gonzalez!
domingo, 20 de marzo de 2011
Ciclo de Conferencias "Conociendo a nuestros hijos"


María Jesús Blázquez es madre de cuatro hijos y Catedrática de Biología en
Zaragoza. Fundadora y participante activa de la asociación de madres Vía Láctea, una de las instituciones decanas en este ámbito en España. Además es socia de la asociación El Parto es Nuestro.
Ha coordinado la edición de los libros de actas, correspondientes a los cursos de Maternidad, organizados por la Universidad de Zaragoza, editados por prensas universitarias de Zaragoza, (años, 2006-07-08-09-10).
2004 – Maternidad Y Crianza: Aspectos Éticos, Sociales Y Emocionales
2005 - Maternidad Y Primera Infancia2006 - Maternidad Entrañable Y Gozosa2007 - Maternidad Y Paternidad
2008 - Maternidad Y Ciclo Vital De La Mujer
2009 - Maternidad Y Ecología
2010 - Maternidad, Ciudadanía Y Cuidadanía
Consultora nacional del consejo científico de la revista INDEX-norte (Zaragoza).
Es autora de dos libros: Bebés y Cachorros. Los humanos también somos mamíferos y La Ecología al comienzo de nuestra vida.
Yolanda González es Psicóloga clínica y Experta en trabajo grupal (Univ. de Deusto). Está formada en la Teoría del apego y es miembro de I.A.N. (Asociación europea de la teoria del apego). Su actividad profesional, abarca tanto el abordaje de terapia psico-corporal con adultos en individual y grupal, como la especialidad en Promoción de la salud y Prevención infantil.
Ha sido formadora y coordinadora de la formación en Prevención del profesorado de Educación infantil, profesores de la E.S.O y Bachiller, en el Dpto. de Bienestar e Infancia del Ayuntamiento de San Sebastián en, durante 15 años. En el mismo departamento, ha formado y supervisado a equipos de profesionales que llevaban grupos de padres en centros escolares.
Por otro lado, forma a profesionales sanitarios en el abordaje del embarazo,parto natural y el vínculo temprano materno-infantil. Es coordinadora y formadora de grupos de "Apoyo a la lactancia y crianza" y de "Grupos de madres-padres" en S.Sebastián y Alicante y Valencia. Realiza supervisiones en escuelas alternativas.
Directora del Master en Promoción de la salud y Prevención Infantil destinado a profesionales y profesores. Presidenta de A.P.I.R (Asociación de Psicoterapia y Prevención Infantil) y autora de numerosos artículos y del libro "Amar sin miedo a malcriar. La mirada a la infancia, desde el respeto, la empatía y el vínculo". Edit.R.B.A
También es madre de una jovencita de 18 años, "amada sin miedo a malcriar", con parto natural, colecho y cuatro años de lactancia.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La necesidad de los circulos de mujeres
NOS NECESITAMOS UNAS A OTRAS
Por Ileana Medina Hernández
Llega el cuarto mes, y al fin, sientes que la lactancia puede ser un placer. Que ha valido la pena llegar hasta aquí. Has aprendido a conocer a tu bebé, ya está más “durito” y ríe a carcajadas, y quizás hasta aguanta tres horas entre toma y toma. Comienzas a disfrutar de la maternidad, y entonces, tachán tachán, toca volver al trabajo. La separación por la mañana te deja una angustia en la boca del estómago que no se te quita en todo el día. Te sientes como una piltrafa. Tienes que ir a sacarte leche al baño de la oficina. Ese puto sacaleches no va contigo. Por la noche, no vales para nada. Necesitas descansar, porque tienes que levantarte a las 7 de la mañana para irte al trabajo. Imposible. ¡Con lo fácil que es darle un biberón repleto de leche con cereales a ver “si aguanta más”!
Lactancia concluida, me rindo. No puedo más. Que no me pida nadie más, por favor. El bebé se enferma: somatiza las largas horas de separación, acusa la falta de defensas de la leche materna, no sale de una otitis para entrar en una bronquitis… tengo que faltar al trabajo, el jefe me va a echar.
O no, tengo suerte y apoyo, y descubro que es posible trabajar y seguir amamantando, que la lactancia es un placer mucho más allá del alimento, que es un modo excelente de resarcirnos por las largas horas de separación, que quiero amamantar hasta que a los dos nos dé la gana, que lo protejo de las enfermedades de guardería, que estamos disfrutando: y entonces todos los aguafiestas de turno te dicen que hasta cuándo, que si no te da vergüenza, que va a mamar hasta que vaya a la universidad, que traerá problemas en el futuro, que lo estás “malcriando”….
Algo está mal en todo esto. Y no es dentro de nosotras las madres. Es desde luego el sistema. Y es el sistema el que hay que cambiar. Insisto, insisto, insisto a lo largo de todos los artículos que he escrito en este blog: las mujeres teníamos que llegar al sistema laboral para cambiarlo. Las mujeres teníamos que acceder al conocimiento (más importante el derecho a saber que el derecho al trabajo, que al fin y al cabo no es más que el derecho a que se nos explote como mano de obra), acceder a la cultura, al conocimiento -hasta ahora bien oculto- sobre cómo funcionan nuestros propios cuerpos y cómo funcionan los bebés humanospara cambiar el sistema laboral, productivo y social y hacerlo más humano, compatible con la crianza y el bienestar de los bebés y los niños pequeños.
En eso, deberíamos estar todas de acuerdo. Dejar de “sentirnos atacadas”, dejar de criticarnos unas a otras, dejar las batallitas entre las “que dan biberón” y “las que damos pecho”, entre las “orgullosas profesionales” y las “talibanas de la teta”, y trabajar todas juntas para transformar el sistema productivo-laboral.
mandan todo a la mierda y se van a un pueblo a plantar tomates y cuidar de su familia, a las que aceptan trabajos muy por debajo de sus capacidades para poder cuidar de sus hijos; a las ”talibanas” de la teta, el colecho, el apego, el porteo y la “maternidad perfecta”; a las “espirituales” que nos muestran hasta dónde podemos llegar si nos lo permitimos y creemos en nosotras mismas; a las “sacerdotisas” que nos enseñan los secretos ocultos de la femineidad y la maternidad, las honduras que desconocemos de nosotras mismas; a las amas de casa sencillas que se quedan en casa haciendo malabares para llegar a fin de mes…¡las necesitamos para cambiar el sistema!
Necesitamos también a los hombres: a los amantes, a los amigos, a los padres de nuestras criaturas, a los que se quedan cambiando pañales, y a los que curran 15 horas al día para que no “nos falte de nada”. A los sensibles, a los que quieren crecer, a los que quieren un mundo más humano. (Y ya no sigo, que sino esto va a parecer un anuncio de Coca Cola).