jueves, 6 de octubre de 2011

4º Relato: Lactancia y hermanos

Aquí os dejamos el cuarto relato, esta vez de una mami que no es socia de Besos y Brazos. Gracias por regalarnos tu testimonio:

Cuando me quedé embarazada mucha gente me preguntaba si le daría el pecho a mi hijo y durante cuánto tiempo. Lo cierto es que era un tema sobre el que no había pensado demasiado y generalmente respondía: “Imagino que sí, no sé”. Pero cuando nació supe que quería alimentarle con mi propio cuerpo, le sentía parte de mí y así quería que siguiera siendo. La verdad es que todo resultó muy fácil, él sabía perfectamente lo que tenía que hacer y me enseñó con enorme paciencia y dedicación.
Así fue pasando el tiempo y aproximadamente a los 6 meses fui consciente por primera vez de que la gente empezaba a ver raro que no decidiera destetar a mi hijo. Fue una amiga que al verme darle el pecho me dijo: “empieza a quedarte un poco grande, no?” Pero yo no encontraba ninguna razón por la que tuviera que negarle algo tan maravilloso y valioso para ambos, así que así seguimos. Los comentarios continuaron y entonces empecé a interesarme por la lactancia, no solo la de mi hijo sino como proceso fisiológico humano. El interés aumentó cuando me quedé de nuevo embarazada. Yo seguía sin sentir la necesidad de destetar a mi hijo y a él parecía no importarle todos los cambios que estaba experimentando mi cuerpo. De nuevo esperó pacientemente a que todo terminara y cuando por fin nació la hermanita ella le regaló unos pechos llenos de leche como antaño.
Aquello fue “demasiado” para mucha gente, darle el pecho a los dos a la vez!!!!!! Pero aprendí a oír sin escuchar y los tres seguimos nuestros instintos para continuar adelante. Sin embargo, el mío comenzó a fallarme: por primera vez sentía que no podía con aquello, cuando lactaban por separado todo seguía siendo maravilloso pero cuando tomaban juntos algo dentro de mí se revolvía, me sentía como “explotada” por mis propios hijos, sobre todo por el mayor. Era muy penoso y más de una vez acabé obligándole a que parase pese a sus quejas.
Busqué ayuda, no quería destetarle pero no podíamos seguir así. Descubrí que todo lo que me estaba pasando era normal y que no existían recetas mágicas para seguir adelante. Entonces comprendí que ya nunca volvería a ser como antes. Hasta ahora yo me había dejado llevar, habían sido ellos lo que habían estado decidiendo cuando y donde pero ya no era posible. Había que empezar a poner reglas y así fue.
Y aquí seguimos, el mayor ha aprendido que la teta es para casa y que por las noches tiene que descansar para volver a tener leche al día siguiente, que a veces hay que esperar a que la hermana se duerma, o que solo contamos hasta 10 y ya…….
A mí me hubiera gustado que todo pudiera seguir siendo como antes pero imagino que obviamente no podemos ir contra NATURA.


Seguimos esperando más relatos y más comentarios... ánimo para todos, seguro que conseguimos que alguna mamá supere las dificultades y siga sus propios instintos.
Besos y Brazos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

3er Relato: Lactancia y Trabajo

Aarón, la teta y yo. Historia de una mamá trabajadora.

Nuestra historia comenzó hace 19 meses…todo fluyó de una manera tan natural, Aarón se enganchó tan rápido a mi pecho tras nacer, que desde el principio la lactancia para nosotros ha sido una experiencia de la que ambos estamos disfrutando mucho.

Cuando yo estaba todavía embarazada, la gente me preguntaba: ¿vas a darle el pecho al niño?
- Claro - ¿por qué no?, pensaba yo siempre que me hacían esa pregunta.

Todavía no conocía el concepto de crianza con apego, ni las asociaciones y grupos de apoyo a la lactancia, ¡ni a Carlos González!, pero pensaba, supongo que por instinto o como quiera llamarse, que eso sería lo natural, que no tendría por qué haber ningún impedimento para que lo hiciese.

Afortunadamente, así fué. Aarón nació en un parto respetado estupendo e inmediatamente después le tenía mamando sobre mi pecho. Y digo afortunadamente, porque a raíz de entrar a formar parte de Besos y Brazos he conocido a otras mamás que no han tenido tanta suerte como nosotros y han sufrido mastitis, grietas y otros problemas que han hecho de la lactancia algo no tan sencillo como yo lo veía. Algunas consiguieron felizmente la relactancia, pero otras finalmente abandonaron, casi siempre por falta de apoyo e información.

También tuve que hacer oídos sordos muchas veces a los típicos comentarios y consejos de madres, suegras y vecinas varias, del tipo: “un biberón no le vendría mal, seguro que tiene hambre”, o “¿sólo pecho? ¿no le das nada más? A ver si no se está alimentando bien…”
Pero para ser justa, he de decir que en estos meses también he encontrado a otras personas que me felicitan por haber alimentado a mi hijo casi hasta los 7 meses exclusivamente con lactancia materna y por continuar a día de hoy con el pecho, y que incluso me confiesan que a ellas les hubiera gustado hacerlo pero no pudieron por tal o cual problema (casi siempre de nuevo, por falta de apoyo e información). Y por supuesto, a todas las mamás y papás que he conocido en el entorno de la asociación, y que apuestan por esta forma de criar a sus bebés.

La baja de maternidad se terminó, y a ella uní las vacaciones y tres meses de excedencia. Estuve en casa con Aarón hasta que cumplió los 9 meses. En ese momento, cuando yo tuve que reincorporarme al trabajo y él comenzar la guardería, surgieron las dudas: ¿cómo vamos a hacerlo a partir de ahora? ¿podremos continuar con la lactancia o tendremos que abandonar? Lo que sí tenía claro es que me gustaría intentarlo, así que, seguimos adelante.

Me compré un sacaleches pequeñito que me llevaba en el bolso a la oficina, y cambié mis 15 minutos del desayuno por un ratito en el baño a media mañana, cuando ya los pechos me molestaban debido a la presión de la leche. Al principio, me costó un poco cogerle el truco, pero tras unos días de práctica y gracias a los sabios consejos de otras mamás, fue mucho más fácil.
Después, cuando recogía a Aarón en la guardería, se pegaba a mí como una lapa y pasaba la tarde enganchado a la teta de mamá.
Aarón y yo dormimos juntos, así que por la noche tiene teta siempre que quiere. Y por la mañana, antes de levantarme para ir a trabajar, le daba un ratito el pecho. Además, la leche que me sacaba en la oficina, se la dejaba congelada a mi madre y todas las mañanas antes de llevarle a la guarde, ella se la daba para desayunar en un vaso.
También pedí en la guardería, que los días que Aarón tenía que ir más temprano porque la abuela no le podía llevar, no le dieran biberón ni leche de fórmula, y aunque al principio les resultó extraño, aceptaron que les llevara mi bolsita de leche ya descongelada.
Poco a poco la producción de leche se fue regulando, y cada vez necesitaba ir más tarde al baño para usar el sacaleches, hasta que un día dejó de hacerme falta. Ahora aguanto toda la mañana, no me molesta ya la presión y hace unos meses que guardé el aparato. También Aarón dejó de querer la leche en el vaso por las mañanas.


Mi experiencia con la lactancia hasta ahora está siendo absolutamente maravillosa.
Comenzó bien desde el principio y conseguí mantenerla a pesar de mi reincorporación al trabajo. Mi idea es continuar dándole el pecho a Aarón mientras sea placentero para ambos, y los dos lo disfrutemos. Me gustaría que cuando llegue el momento del destete, sea igual de natural que lo ha sido todo el proceso de esta lactancia prolongada desde el inicio.



A día de hoy, Aarón, con sus 19 meses recién cumplidos, sigue mamando a demanda por la tarde y por la noche. ¡Y los fines de semana en horario ininterrumpido!
Y yo soy la mamá más feliz del mundo cuando se acurruca en mis piernas y me dice “teta, tetita” con esa vocecilla tan dulce…

martes, 4 de octubre de 2011

Segundo Relato - Descubrir la lactancia a los 8 meses

Me llamo Mirian y tengo una hija de 5 años a la que todavía amamanto. La
gente, sobre todo la que está fuera de nuestro círculo, se cree que por llevar tanto
tiempo con la lactancia es que todo ha ido sobre ruedas. Pero no fue así: no me había
informado nada, puesto que al ser madre sola y además por sobrevenida, bastante tenía
con saber que estaba embarazada y tratar de organizar mi vida. Además yo confiaba en
el equipo médico, se supone que son los que velan por la salud, y dar el pecho es lo más
saludable.

El parto fue bien, pero tenía los pezones planos, así que salí del hospital con
pezoneras. Además tampoco tuve tranquilidad, porque mi madre y mi prima son
enfermeras y como pasaban tu tarjeta a todo el mundo tenía como a 15 personas en
la habitación todo el día. Pero aún así y todo la lactancia funcionó y estuve con las
pezoneras durante 8 meses hasta que un día se enganchó sola espontáneamente.
Cuando la niña cumplió los 6 meses y llegó el momento de introducir la alimentación
complementaria, otra vez hice caso a los consejos erróneos de la enfermera: la teta de
postre. Me bajó tanto la producción que me vino la regla.

Afortunadamente, a los 8 meses cayó en mis manos “ Bésame Mucho”, libro
que marcó un antes y un después en cuanto a la percepción de la crianza en general.
Casualmente, me salió un trabajo de verano, y cogiendo las web del libro, me puse en
contacto con La Liga de La Leche para que me explicaran cómo organizarme con la
teta. Empecé a darle el pecho primero y la comida después, aumentó mi producción de
leche y todo se normalizó. Seguí informándome mucho sobre crianza y lactancia en las
web que el libro reseñaba, lo que me resultó de gran ayuda para superar mi segundo
gran bache: el hipotiroidismo.
Me lo diagnosticaron cuando Leyre tenía 18 meses y el médico de cabecera me
dijo que con las pastillas tendría que dejar de dar el pecho…ni caso le hice ( si me
hubiera pillado con fuerzas le hubiera dicho algo, pero el hipotiroidismo da, entre
otros síntomas, mucho cansancio y mucha tristeza). Afortunadamente, mi endocrino
sí que está informada je,je. Desde que me lo diagnosticaron hasta que mis niveles de
hormonas se regularon pasaron 6 meses. Y en ese tiempo cada vez que me subían la
dosis me producía una retención de leche por sobreproducción. Y como a estas alturas
el sacaleches ya no me hacía nada, pues calorcito seco, ibuprofeno y perseguir a la niña
para que mamara…

Después de superar esto, no hemos vuelto a tener mayores problemas, hemos
pasado rachas mejores y peores, pero nunca hasta llegar a desear el destete.
Y sobre los comentarios de la gente, pues he oído de todo, desde el típico “¿ya le
toca?” de cuando era bebé, al “¿pero aún tienes leche?” “ya es muy mayor”, pasando
a los comentarios despreciativos que le hace algún maleducado directamente a la niña
(“¡marrana!”). Este último es el que peor llevo.
Pero también los hay positivos, de gente que te mira con buena cara, que te dicen “qué
bonito”, o que te cuentan que ellas dieron de mamar/mamaron hasta los X años.
Y hasta aquí mi historia con final abierto, porque me da que aún daremos teta durante
más tiempo,¡y tan a gusto!.

lunes, 3 de octubre de 2011

Primer relato de Lactancia - Relactancia exitosa

Aquí os dejamos el primer relato de la serie que publicaremos durante toda la semana.
Cursiva

El 29 de Septiembre de hace dos años, nació nuestro hijo Samuel.

Había sido un embarazo estupendo, elegimos una preparación al parto específica para tener un parto respetado y lo conseguimos, gracias a nuestro convencimiento de que se podía parir de forma natural y al de nuestra ginecóloga que también respetó nuestros tiempos, los de Samuel y las suaves contraciones que hicieron que el parto se alargara 15 horas.

Finalmente teníamos a nuestro hijo en brazos. Finalmente estábamos los tres.

Cuando se dio cuenta de que había salido del cálido vientre, una queja sonorá, la primera que salía de su garganta, se presentó en forma de llanto.

Yo lo acerqué a mi pecho izquierdo instintivamente, y sin darme cuenta, el matrón dirigió a Samuel hacia mi pezón, lo enderezó y él mamó lo suficiente para hallar consuelo.

Pensaba que eso había sido todo.

Esa primera tarde en el hospital nuestro hijo durmió mucho, y el segundo dia también, quizá sólo tomo teta 4 veces…yo no sabia cuanto era normal, ahora se que eso fue muy poco.

Comenzó a doler hacia el segundo dia de hospitalización…”uy, que rojo se está poniendo esto” pensaba yo. Pero creía que no iría a más.

El meconio lo expulsó casi un dia y medio después de nacer, claro, no tenia con qué!

El cuarto o quinto dia de vida de nuestro hijo yo ya empezaba a tener grietas.

Qué precisos era! Pero porq me duele tanto!

Venga que solo es al agarrarse, me decía yo.

Cada vez que pedía pecho, quería esconderme, pero al mismo tiempo tenia tantas ganas de verlo mamar, sentía tanto amor…

A los diez días casi no podía ni ponerme el camisón del dolor que sentía cuando me rozaba la ropa el pecho.

A los 13 dias, una mastitis apareció en escena ya que un pecho estaba bastante dañado, casi medio pezón agrietado y procuraba no darle de ese, aunque me estimulaba yo sacándome leche.

Cuando fuimos al médico de cabecera, me recetaron Amoxicilina y me dijo la doctora que lo que tenia que hacer era ponerme al niño más, Ja! Pensaba yo, por favor, no sabes lo que dices!

Una enfermera que casualmente pasaba por allí me vió la cara de pánico y me invitó a ir con ella a una sala para probar alguna postura.

No quería ni intentarlo, porq si Samuel se ponía a tomar teta y me dolía, pero ya le había despertado el apetito, no podría parar su llanto!

Pero era tan amable la enfermera, la vi tan dispuesta, que decidí intentarlo.

Probamos conmigo tumbada completamente en la camilla, hacia arriba y Samuel encima.

Vimos que aunque pasaba por encima de mi pecho, no era capaz de agarrarse, de encontrarlo verdaderamente, pero uy! Se enganchó por un momento…se había enganchado de verdad? Yo no notaba nada, tuvimos que sacarle el pecho darnos cuenta de que si, que había algo de leche en su boquita! No podía ser! Y al poco volvió a ocurrir lo mismo :)

Salí muy contenta pero aun tenia el miedo en el cuerpo, o en el pecho, mejor dicho!!!

Esa noche, Samuel lloró desesperadamente por tener más y mejor acceso al pecho, yo ya no podía sufrir más y a los 15 dia de vida de mi hijo, su padre y yo decidimos alimentarlo con leche de fórmula.

Fue la noche más triste y desconsolante de mi vida.

Sentí que había fallado, y al mismo tiempo no paraba de preguntarme, qué había hecho mal??

El primer biberón se lo bebió con tanta ansia que lo vomitó entero a los dos minutos. Recuerdo que olía fatal. Como le iba a gustar eso? Pobrecillo, estaba muerto de hambre…

Pero el darle biberón con leche de fórmula, no hizo otra cosa que relajarme y afianzarme en la idea de volver a intentarlo, cuando se me curasen los pechos.

Cada dia me sacaba leche manualmente, porq no me funcionaron los sacaleches que probé y también encontramos un sacapezones que utilizaba algunos minutos al dia.

Durante los días siguientes, las heridas del pecho mejoraron, pero nunca encontraba el momento de comenzar la relactancia, hasta que recibí la llamada de una amiga que fundó un grupo de apoyo a la lactancia y me re-animó a intentarlo.

Es verdad! Que estaba esperando?

Me llené de valor y me encerré en la habitación con mi hijo de 25 dia, nos pusimos como me enseñó la enfermera, piel con piel y se volvió a producir el milagro, Samuel se había enganchado a uno de los pechos y parecía que mamaba!!! Así estuvo 20 minutos, después se quitó del pecho y se quedó dormido una media hora. Lloré como si fuera el dia del parto, fue increíble la sensación de poder que emanaba de mi.

Samuel despertó y le moví ligeramente hacia el otro pecho…se volvió a agarrar sin dolor!

No me lo podía creer! Habia vuelto a ocurrir!

Será verdad? Podré dar de mamar a mi hijo?

Podré alimentarlo con mi cuerpo, no solo emocionalemente , sino también físicamente???

Y vaya si lo hice, ese dia, al siguiente, un mes, un año…hasta llegar a los 23 meses.

Tiempo en el que Samuel encuentró más interesantes otras actividades que le hicieron olvidarse de tomar pecho…supongo que va creciendo su autonomía y yo me dispongo a disfrutar de esta nueva etapa, con nuestro mágico vínculo establecido.

Encuentro en la Fiesta de la Lactancia 2011 - Madrid


Ayer estuvimos en la Fiesta de la Lactancia, que organizó EntreMamás.

La asisitencia fue todo un éxito, habian multitud de familias y nos encontramos con viejos amigos.
Pasamos una mañana estupenda.

Besos y Brazos leyó algunos relatos de lactancia que las propias socias hemos escrito.

Así que con motivo de la Semana Internacional de la Lactancia Materna, hemos pensado que vamos a publicarlos cada día en nuestro blog, son historias sobre lactancia que queremos compartir con tod@s vosotr@s.
Y con ello acercarnos al lema de este año "Lactancia Materna: Una experiencia en 3D!"

Adjuntamos documentos oficiales de La Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA).

Podréis leer las diferentes experiencias (relactancia, lactancia prolongada, mamá trabajadora y lactante, tandem con gemelos,...), con las que quizás os sentiréis identificadas. Si alguna de vosotras quiere también compartir sus vivencias con nosotros, enviadnos vuestra historia a besosybrazos@gmail.com y la publicaremos en nuestro blog.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

II Encuentro de Mamás y Bebés Lactantes


Besos y Brazos os invita a participar por segundo año consecutivo en nuestro encuentro de familias con bebés lactantes para celebrar la Semana Internacional de la Lactancia Materna.
Os esperamos en la Plaza del Teatro de Navalcarnero, para pasar la tarde compartiendo nuestras experiencias.
¡Anímate, ven a conocernos y únete a nosotros en apoyo de la lactancia!

Información sobre el evento:

Fecha: Domingo 02 de Octubre de 2011



Hora: 18.00h



Lugar: Plaza del Teatro de Navalcarnero



Cómo llegar:
En coche: A5 salida 29B
En Autobús: desde Madrid 528 salida Príncipe Pio
desde Móstoles 529 y 529A, 531 y 531A
desde Alcorcón 529H

desde Navalcarnero, autobús interno línea 1




¡Nos vemos el domingo, no podéis faltar!

martes, 27 de septiembre de 2011

Grupo de madres 28 de Septiembre (x la mañana)

Este próximo Miércoles nos reuniremos de nuevo en una nueva entrega del "Grupo de Madres". Esta vez será en el parque infantil de los Charcones, que está enfrente del Ahorra Más.
Quien quiera y le deje su bebé podrá desayunar en la cafeteria que hay anexa al parque. Este parque nos ha gustado mucho porque está totalmente acolchado!

El autobús interno de Navalcarnero, el 1, os deja bastante cerca, preguntad al conductor!!!


Será en horario matutino, de 11 a 13 hr. aproximadamente, no hace falta ser puntual y por supuesto, los bebés y niños son muy bienvenidos, así como las embarazadas, cuanto antes se empiece mejor!


Podremos charlar de los temas que más nos interesan:

  • dudas de lactancia materna o artificial
  • porque llorá mi bebé
  • asesoria de portabebés
  • alimentación complementaria
  • sueño
  • y lo que se nos ocurra!

Esperamos veros por allí :)

sábado, 23 de julio de 2011

Grupo de madres estival

Como veis, en Besos y Brazos no descansamos durante el verano. Si teneis dudas sobre vuestro embarazo, parto, lactancia y/o crianza consciente, os invitamos a que os unais a nuestro Grupo de madres estival, que tendrá lugar a las 17.30h en:
Centro de Fisioterapia "Loles Sabán"
C/ Fidel Borrajo, 14 Navalcarnero
No lo dudeis y animaos.

miércoles, 15 de junio de 2011

Carta de Carlos Gonzalez sobre el caso Habiba

De Carlos González: La protección a la infancia en España y el maltrato institucional

Tengo en mis manos el libro La crianza del niño. Lecciones de puericultura, del Dr. Enrique Suñer Ordóñez, publicado en San Sebastián en 1939. El Dr. Suñer había fundado en 1923 la Escuela Nacional de Puericultura, y tras el triunfo de Franco fue de nuevo director de esa institución y del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España.


En su libro, entre muestras «de recuerdo, admiración y cariño a S. E. el Jefe del Estado, a nuestro Generalísimo», propone separar de sus madres a los hijos de las viudas de guerra «rojas» para darlos en adpción a familias «nacionales» o ingresarlos en instituciones:

[…] destacar la conducta que es menester seguir con aquellos niños de nuestros enemigos de hoy; de los huérfanos de padres que dentro de nuestro territorio recibirán seguramente de sus madres la inoculación de un rencor tan profundo como inextinguible. […]
¿Deberemos dejar todas estas almas infantiles y juveniles en contacto íntimo con la fuente del veneno causante del odio?
Claro que no. […] Este odio hay que borrarlo; este veneno es menester a todo trance neutralizarlo con el único antídoto que puede hacerlo inactivo: con el empleo de una profunda caridad encomendada a nuestras mujeres, las de nuestra España, las que albergan nuestros sentimientos. Un esfuerzo inmenso pide la Patria a nuestras familias. Este esfuerzo es el de la adopción en los propios hogares a ser posible, en los establecimientos en donde se vigilen a los alojados desvalidos, como madrinas o madrecitas, prestándoles afectos, asistencia y cuidados como a los hijos propios.


La adopción de estos hijos del enemigo que nos odia será la única manera de combatir el gran problema nacional que nos amenaza en la post-guerra.

Lo que otras dictaduras hicieron de forma clandestina, el secuestro sistemático de los niños de la oposición, en España se hizo a la luz y se puso por escrito.


Tal vez fue así como entró en nuestro sistema de atención a la infancia la idea de que ciertas madres son peligrosas para sus hijos, no porque les vayan a maltratar, sino simplemente porque les van a educar mal. La idea de que ciertos niños estarían mejor en una «buena familia», o incluso en una institución, que con sus madres. Una vez establecida, esa idea se puede aplicar a otros casos, y servir de justificación moral para otras actitudes.


En ningún momento ha habido una condena, una ruptura, una solución de continuidad en nuestro sistema de atención a la infancia. Treinta años después, los mismos que tras la guerra habían secuestrado hijos de «rojos», u otros profesionales más jóvenes, discípulos o subordinados de los anteriores, secuestraban a otros niños para darlos en adopción. No eran monstruos, simplemente se creían en posesión de un conocimiento superior y de un derecho superior. Ellos «sabían» que algunos niños, especialmente hijos de mujeres pobres o de madres adolescentes o solteras, iban a ser desgraciados; y por tanto «podían» separarlos de sus madres para buscarles una buena familia. Eso necesitó la complicidad o el silencio de cientos o miles de profesionales, que difícilmente hubieran podido conciliar el sueño cada noche si no hubieran sido capaces de convencerse a sí mismos de que estaban justificados, de que todo era por el bien del niño.


Y de nuevo, treinta años después, esos mismos profesionales u otros más jóvenes que han sido sus discipulos y sus subordinados siguen separando a los niños de sus madres, sin escrúpulos, sin vacilaciones, sin remordimientos. Porque siguen creyendo que los niños están mejor lejos de sus madres.


El caso de Habiba no es ni mucho menos único. Los he visto con mis propios ojos, he hablado con sus abogados, compañeros pediatras me han explicado su frustración cuando una madre de escasos recursos rechaza la idea de ir a solicitar una ayuda a los servicios sociales «no, allí es donde nos quitan a los niños». En internet encontrará relatos de madres y de hijos:

http://www.facebook.com/l/25bcctrKJayb00KPOLHhFW8hzCQ/judith-serra-estrela.lacoctelera.net/
http://www.facebook.com/l/25bcczkWGAYoK-S3WiSN6-xN74Q/www.centrosdemenores.com/
http://www.facebook.com/l/25bcckmWXm_-KIb5G8clqRZIubA/niostutelados-trini.blogspot.com/

El problema es que nuestra legislación permite a las instituciones de atención a la infancia llevarse a los niños sin obtener primero la orden de un juez. Tienen potestad absoluta, y luego son los padres los que deben, en todo caso, acudir a los jueces para pedir que les devuelvan a sus hijos, lo que ha ocurrido muchas veces, pero siempre demasiado tarde y cuando los niños ya han sufrido graves daños psicológicos.


Véase por ejemplo la Guía Básica de la Dirección General de Atención a la Infancia y a la Adolescencia de la Generalitat de Cataluña:

http://www.facebook.com/l/25bccUJ_Vyk2WzHcsEosVNHH-jA/www20.gencat.cat/docs/dasc/03Ambits%2520tematics/07Infanciaiadolescencia/Recursos_professionals/Pdf/DGAIA_guiaCAT_taronja%2520(3).pdf


En la página 13 se explica la diferencia entre «menor maltratado» y «menor desamparado»; en este último caso «se aprecia cualquier forma de incumplimiento o de ejercicio inadecuado de los deberes de protección establecidos por las leyes en la guardia de los menores o faltan a éstos los elementos básicos para el desarrollo integral de su personalidad».

La situación de desamparo se declara mediante «resolución motivada del organismo competente de la Administración […] Se notifica a las partes afectadas y al Ministerio Fiscal para que se garanticen los derechos de los afectados».


«La declaración de desamparo comporta la asunción automática de las funciones tutelares sobre el menor por parte del organismo competente (DGAIA). Implica la suspensión de la potestad del padre y de la madre o de la tutela ordinaria durante el tiempo de aplicación de la medida. La DGAIA puede delegar la guardia del menor que ha tutelado».


Es decir: son los funcionarios los que declaran el desamparo, por motivos tan inconcretos como «cualquier forma de ejercicio inadecuado»; no tienen que pedir autorización al Ministerio Fiscal para hacerlo, sino sólo informarle después de haberlo hecho, y pueden quedarse al niño o pasárselo a quien ellos quieran.
No estamos hablando de proteger a un menor porque ha sufrido malos tratos. Basta con que detecten lo que ellos llaman una «situación de riesgo». Ya hablar de un «riesgo de malos tratos» daría escalofríos. ¿Se imagina que se pudiera detener a alguien que nunca en su vida ha robado un banco porque existe «un riesgo de que robe un banco»? Si estuviésemos hablando de un riesgo de malos tratos, sería el único caso en que, como en las películas de ciencia ficción, se puede castigar a un futuro delincuente antes de que cometa el delito. Pero es que ni siquiera se trata de eso. No hace falta sospechar o temer malos tratos ni ningún otro delito. El «riesgo» es un riesgo genérico e indefinido, no se sabe de qué, tal vez de que el niño sea «malcriado», o no se «socialice» adecuadamente, o vaya a saber de qué. Riesgos que, de materializarse, no constituirían un delito.


¿Y a quién le pasan las instituciones el niño así «amparado»? Pues habitualmente a un centro privado concertado que cobra por menor y al que interesa, como a los hoteles, conseguir la máxima ocupación posible. Sólo que el centro de menores cobra mucho más que un hotel.


Aquí pueden ver una estadística sobre más de 8000 niños «protegidos»:

http://www.facebook.com/l/25bccgAPE6N2H9hoVQMPW0tTcWw/www20.gencat.cat/docs/dasc/03Ambits%2520tematics/07Infanciaiadolescencia/Proteccio_infancia_i_adolescencia/Sistema_catala/Pag4.Abril2010(3).pdf
El 47,6% se protegen en su propia familia. El 18,3%, en una familia ajena, en acogimiento o adopción. El 34%, 2.785 menores, en centros de asistencia.


Pero los costes son muy distintos, según el informe de junio de 2009 del Síndic de Greuges, el defensor del pueblo catalán:

http://www.facebook.com/l/25bcc-PrCmiIL4RPGS-4b-bhbUQ/www.sindic.cat/site/unitFiles/2478/Informe%2520Protecci%25C3%25B3%2520Inf%25C3%25A0ncia.pdf

Como puede ver en la página 236, la administración gasta 1.275 euros al año por cada niño acogido en la propia familia, 2.597 euros al año por cada niño acogido en su familia extensa, 3.129 euros por cada niño dado en acogimiento o adopción, ¡y entre 30.000 y 40.000 euros al año por cada niño internado, según el tipo de centro!
Saldría mucho más barato dar una ayuda económica a las familias sin recursos que quitarles a los niños. Pero nuestro sistema desconfía de las familias, sobre todo de las familias pobres, y prefiere gastarse el dinero en centros controlados por profesionales.

lunes, 6 de junio de 2011

El IMMF separa a una niña de 15 meses de su madre por negarse a abandonar la lactancia materna

Os lo podeis creer?
No salimos de nuestro asombro!!!

Me parece que los del IMMF no han venido al Ciclo de Conferencias del pasado mes de Mayo :(
La Red Maternal en Internet, está consternada ante esta injusta situación en la que se encuentran madre e hija.

Os dejamos la nota de prensa de la fundación Raices, donde está actualmente la madre, explicando el caso:

NOTA DE PRENSA

En Madrid a 03 de junio de 2011

Habiba es una joven madre de una niña de quince meses, a la que sigue amamantando. De origen marroquí y con unas circunstancias socioeconómicas adversas, hace cuatro meses aceptó vivir en una residencia para madres jóvenes de la Comunidad de Madrid, junto con su hija, con la esperanza de que así sería todo más sencillo.

Hace una semana la Comisión de Tutela del Instituto Madrileño del Menor y la Familia(IMMF) decidió separar a la niña de la madre con argumentos como: “carece de red de apoyo socio-familiar y de recursos económicos” o “no cumple con los objetivos que se le han establecido en la intervención: ayuda psicoterapéutica y programa de habilidades maternales”, que implicaba someterse a las normas de ese centro que son contrarios a la lactancia materna a demanda y prolongada por considerarla “caótica” y perjudicial para los niños y niñas y que le obligaba a tomar una medicación para que se le fuera retirando la leche. Medicación que acabó tomando bajo amenaza de expulsión del centro si no lo hacía.

A Habiba no se le permitió despedirse de su hija ni se le dijo a donde iría la niña. Habiba, llegó a nosotros al borde de la mastitis, y con el corazón partido de dolor sin apenas dormir ni comer, angustiada por no poder estar junto a su hija. Esta madre ha sido valorada por dos profesionales de psicóloga y psiquiatría, que no han observado ningún indicio de enfermedad mental o alteración de la conducta ni consumo de drogas ni nada que suponga un riesgo para la integridad física ni emocional de su bebé ni que justificara ser víctima de semejante agresión por parte del Instituto Madrileño del Menor y la Familia.

A Habiba se le echó del centro a la calle en el mismo momento en el que se llevaron a su hija, diciéndole que ella ya no tenía plaza en ese lugar pues es un recurso para madres e hijos y ella ya no tiene hija.

Fundación Raíces, ante la gravedad de la situación, ha decidido como primera medida amparar a esta madre dotándole de alojamiento y manutención, así como de apoyo jurídico.

Estamos profundamente consternados por su dolor y al imaginar en qué circunstancias estará la niña de 15 meses, separada de su madre, sometida a un destete abrupto, sin que probablemente nadie le haya explicado nada.

Actualmente la niña se encuentra en un centro de la CAM desde el que se nos ha informado que no se permite que los niños sean amamantados por sus madres, en las visitas que se les conceden, por considerarlo perjudicial y contradictorio con la institucionalización de los niños. Nos han asegurado que a Habiba de ninguna manera le dejarán dar el pecho a su hija el día de la visita.

Según el informe médico de la Dra. Ibone Olza especializada en psiquiatría infantil y que ha explorado a Habiba en el Hospital Universitario Puerta de Hierro, Habiba respecto al vínculo con su hija “Impresiona de ser una madre sensible, amorosa y vinculada de forma saludable a su hija”, respecto al bebé “es inevitable que la separación actual esté siendo altamente estresante para la lactante y es previsible la aparición de síntomas de distrés psíquico importantes si no se reinstaura vínculo y contacto inmediato con su madre”.

Consideramos el caso de Habiba y su hija como una gravísima violación de los Derechos Humanos y de los Derechos del Niño. El daño ya está hecho, pero si madre e hija se reúnen inmediatamente podrá ser reparado y la lactancia continuada. De no ser así las secuelas pueden ser irreparables.
Desgraciadamente este no es un caso aislado, estamos obligados a hacer un balance sobre el sistema de protección de menores en nuestro país, a reflexionar sobre los controles de las decisiones administrativas que, sin control judicial previo, intervienen en la vida de las personas con decisiones tan importantes como retirar a niños y niñas de sus familias. ¿Qué límites tienen los que adoptan decisiones como ésta? ¿Con qué criterios? ¿Con qué formación?. Al final, los centros de protección están llenos del mismo “perfil de menor” que casualmente coincide con niños y niñas, hijos de familias con dificultades económicas y falta de redes de apoyo. Sólo a ellos se les imponen criterios y programas que no se aplican al resto de la sociedad. El no sometimiento a ellos es lo que en ocasiones conlleva consecuencias tan graves cómo esta.

La madre ha presentado una medida cautelar en los Juzgados de Familia de Madrid, habiendo recaído la misma en el nº 85, instando la urgente reunificación familiar.

Desde Fundación Raíces hemos puesto en conocimiento de la oficina del Defensor del Pueblo estos hechos, habiéndose sumado a esta queja más de 2000 personas, entre las que se encuentran multitud de profesionales de la salud y de la educación, así como varios catedráticos y profesores universitarios, a fin de que se devuelva a la niña a su madre. Así mismo lo hemos puesto en conocimiento del Fiscal Provincial de Madrid Don. Eduardo Esteban.

En la esperanza de que al final no se acabe criminalizando a esta madre para así encubrir lo que consideramos es un abuso institucional, exigimos que madre e hija sean reunidas de inmediato.

Fundación Raíces

Para más información pueden contactar con:
Nacho de la Mata:(Abogado) jidelamata@icam.es
Lourdes Reyzábal:(Presidenta de Fundación Raíces) fundacionraices@telefonica.net